Dígale a mis amigos que he tenido una vida maravillosa

29 Abr
ludwig-wittgenstein-swansea

L. W. Viena 1889-Cambrige 1951. “Las palabras también son actos”.

A pesar de ser heredero de una fortuna incalculable, Ludwig Wittgenstein renunció a ella para vivir en la más extrema austeridad. Hasta el punto de que se dio a la pobreza como otros se dan a la bebida, dedicando todo el tiempo a sus pensamientos. Los últimos días de su vida vivió en la indigencia y su médico lo acogió en su casa, allí murió.

A la mujer de este, Mrs. Bevan, Wittgenstein le pidió que transmitiera a unos amigos que fueron a visitarle el mensaje que da título a esta entrega. Hoy se conmemora el sesenta aniversario de su muerte, un hecho que viene a recordarnos lo poco que meditamos sobre la existencia y, sobre todo, la obviedad de nuestra más absoluta insignificancia.

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