Verde agua del Adriático

10 May

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En 1919 Gabrielle D´Annunzio tomó la ciudad de Fiume, en el golfo de Carnaro, y fundó el Estado Libre de Fiume, más tarde el régimen fascista la anexionó a Italia. Tras la Segunda Guerra Mundial y la caída de Mussolini, el Tratado de París de 1947 auspició la expulsión de trescientos mil italianos de este y otros territorios adriáticos, entre ellos estaba la niña Marisa Madieri, más tarde autora de Verde Agua.

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Marisa Madieri (1938-1996), detrás su marido Claudio Magris.

Un libro, suma de narración y diario, en el que la infancia en Fiume y Venecia, la vida de refugiada en Trieste y los años de formación, con retazos de la época en que fue escrito, son los espacios físicos y emocionales que elige Madieri para ahondar en la condición humana. De esta manera consigue que el relato fragmentado de sus vivencias personales se transformen, como decía Baudelaire, en experiencias universales.

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Septiembre de 1919. “Sacra entrata” de las legiones de los arditi, liderados por D´Annunzio, en Fiume para defender la italianidad de la ciudad. En 1924 Mussolini la anexionó al estado italiano y veintitrés años después pasó a ser territorio croata y llamarse Rijeka.

Unas líneas de Verde Agua: “Durante la Regencia del Carnaro […] el Lloyd, inaugurado hacía poco, se convirtió en el lugar al que los legionarios iban a comer prácticamente gratis. Pronto comenzaron, pues, las primeras dificultades económicas del restaurante […]. Pero la abuela no lo lamentó nunca y guardó en su corazón el recuerdo resplandeciente del “poeta-soldado” que, según parece, le entregó como muestra de agradecimiento una medalla al mérito”. El Lloyd era el restaurante propiedad de los abuelos de Madieri en Fiume y el poeta-soldado es, evidentemente, D´Annunzio.

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El Silos de Trieste antes de convertirse en campo de refugiados, aquí transcurrió la adolescencia de Marisa Madieri. Hacinados en pequeños boxes, miles de exiliados, expulsados de sus ciudades hasta entonces italianas, vivían en condiciones lamentables. Al lado de la Estación Central de Trieste se encuentra el edificio, actualmente es la Estación de Autobuses.

Con una fineza y una contención poco común en los textos autobiografícos, Verde agua relata el sentimiento de desarraigo pero también del esfuerzo para sobreponerse, para empezar de nuevo, sin lamentarse en ningún momento e iluminada con la esperanza de que todo tenía que cambiar a mejor. Madieri fue una superviviente de las arbitrariedades de la guerra y nunca se rindió ante las crueldades de la existencia. Colaboraba con organizaciones para la emancipación de la mujer y con oenegés que ayudaban a refugiados e inmigrantes que llegaban a Trieste. Siempre estuvo del lado de los desdichados.

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Magris en el Café San Marco de Trieste en 2015, hablando con una universitaria que preparaba su tesis sobre la obra de su mujer.

La muerte de Madieri fue un fuerte golpe para Magris, no sólo por lo emocionalmente unidos que estaban sino porque siempre acudía a ella en busca de consejo para pulir su escritura. Él dice en el posfacio del libro: “Marisa Madieri es maestra en el arte de quitar y podar: lo hacía también con mis páginas, ninguna de las cuales -hasta su muerte- se publicó sin ser antes examinada (y a menudo desbrozada) y muchas de ellas, como El Danubio o Microcosmos, nacieron de una intuición suya”.

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