“Madre, soy tonto”. El caballo de Turín

5 Abr

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Los personajes son el arriero, su hija y el caballo. La historia surge a partir del famoso episodio de Nietzsche en Turín cuando en 1899 presencia el salvaje maltrato de un caballo que se niega a moverse, entonces el filósofo se abraza al cuello del animal y llora. Esta película trata de lo que podría haber ocurrido después.

Según el director, el húngaro Béla Tarr, “Ohlsdorfer, el arriero, y su hija pasan la vida en la granja. Subsisten trabajando duro: sus únicas fuentes de ingresos son el caballo y la carreta; de eso viven. Es una vida muy precaria e infinitamente monótona. Sus movimientos repetidos y los cambios de estaciones y horas del día, dictan el ritmo y la rutina que cruelmente les es infligida. La película retrata la mortalidad con ese dolor profundo que todos nosotros, que estamos sentenciados a muerte, sentimos”.

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Béla Tarr durante el rodaje de El Caballo de Turín.

Lo que los espectadores presenciamos son vidas vaciadas de contenido, representadas como una especie de naturaleza muerta en blanco y negro. Técnicamente, la película está montada con treinta planos en los que se repiten las acciones desde varios puntos de vista, sin cortes, sin movimiento de cámara: planos secuencia cuya duración media es de seis minutos.

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Fotograma de la película.

La hija ayuda al padre a meter y sacar el caballo del establo y a vestirle y desvestirle porque tiene un brazo inmovilizado. Comen una patata hervida al día y desayunan aguardiente, el agua la sacan de un pozo. El viento es un personaje más de la película, pues no hay un momento en que deje de soplar. La casa es austera rozando la pobreza más extrema, hay una ventana donde a veces se sientan a mirar el paisaje árido, seco y ventoso. No hablan. No hay más, nada más. 

Al abrazar el caballo para protegerlo, Nietzsche repetía entre sollozos: “Madre, soy tonto, madre, soy tonto” (“Mutter ich bin dumm”). Sostienen que esa fue la última frase que pronunció, perdió el habla y la conciencia de sí mismo. Murió diez años después.

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Nietzsche en el sanatorio mental de Jena en 1899, el mismo año del episodio del caballo en Turín.

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2 comentarios to ““Madre, soy tonto”. El caballo de Turín”

  1. zero kovaks abril 5, 2017 a 2:45 pm #

    Bellissimo film!

    Le gusta a 1 persona

  2. joseluis817 abril 5, 2017 a 5:49 pm #

    Caballos como personas, personas como caballos…

    Le gusta a 1 persona

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