Tres editores

26 Oct

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¿Por qué a lo largo de los siglos el deseo de ser editor ha sido tan común a tanta gente? ¿Cuál es el secreto de una edición de calidad y rentable? ¿se sabe qué libro va a gustar? ¿se venderá? Sobre todo eso nada es seguro.

Creo no haberlo imaginado, pero alguien llegó a decir que los galeristas son pintores que mandan a otros pintores a pintar los cuadros que les habría gustado pintar a ellos. Si aplicamos esta idea a los editores, puede que también estos hayan publicado los libros que les hubiese gustado escribir o que les gustaría tener en su biblioteca.

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Logo de la Imprenta Aldina.

A Aldo Manuzio se le atribuye la invención de la primera editorial literaria, de la cursiva y el libro de bolsillo, su vida y obra pueden rastrearse en Wikipedia o en el librito Aldo Manuzio, episodios para una biografía de Paul F. Grendler y Julia Cartwright. Manuzio inauguró las ediciones de autor, aquellas que reflejan las inquietudes intelectuales del editor. Su primera edición, en 1499, fue Hypnerotomachia Poliphili, una novela de Francesco Colonna, entonces un autor desconocido. Con el tiempo ha sido considerado como el libro más bello y más raro del mundo; escrito en tres idiomas e ilustrado con xilografías (atribuidas a Bellini y a Mantegna), fue publicado en la Imprenta Aldina de Venecia. De esta manera, Manuzio se convirtió en el primer editor de la historia que comenzó a imprimir los libros que consideraba necesarios para el saber universal y, naturalmente, para el suyo propio. Solía estar tan ocupado que tuvo que poner un cartel a la entrada de su oficina: “Quienquiera que seas, Aldo te pide que expongas tu cuestión con brevedad y te vayas cuanto antes”.

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Aldo Manuzio

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Herralde en una foto de María Teresa Slanzi.

Casi cinco siglos más tarde Jorge Herralde creó Anagrama, una de las editoriales fundamentales de la literatura española y universal, con una colección de ensayos y novelas que tiñen de amarillo, gris y marrón los anaqueles de la mayoría de las casas de los lectores hispanohablantes. En Por orden alfabético y, anteriormente, en Opiniones mohicanas o Flashes sobre escritores y otros textos editoriales, Herralde detalla su experiencia editorial con multitud de nombres, datos y anécdotas que conforman la intrahistoria de los libros anagramáticos, pero los grandes secretos editoriales permanecen ocultos.

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Calasso: “Acaso uno se vuelve editor para prolongar hasta el infinito una conversación sobre libros”.

El asunto Calasso es especial porque además de haber editado a Kafka, Borges, Bernhard, Walser… y a los considerados como mejores escritores del siglo XX en Adelphi Edizioni (aquí están todos), es escritor, un buen escritor, un erudito y una persona amable. “La mezcla iluminadora, la sagaz estratagema cambiante, eso es Calasso” dice Ferrer Lerín. 

En Cien cartas a un desconocido encontramos una selección de cien solapas de las 1.068 que ha escrito a lo largo de su vida de editor; Calasso considera la escritura de las solapas como un género “humilde”, una carta al lector potencial que las lee antes de comprar el libro o de no comprarlo. En La marca del editor indaga con inteligencia y acierto sobre el papel del mismo, perfilando a los editores más importantes de la cultura europea, además de plantear interesantes reflexiones sobre el mundo editorial y su futuro. 

Estos tres (o cuatro) libros hablan de editores que dibujaron con un potente trazo la línea editorial de sus respectivos proyectos. Aventureros intelectuales y visionarios que para nuestro regocijo nos han hecho leer lo que ellos han querido que leamos, aunque en muchos casos no amortizaran la inversión.

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2 comentarios to “Tres editores”

  1. MiltonPhipps noviembre 28, 2016 a 8:02 pm #

    Tanto como al autor le parecerá extraño la vida que llegue a tener su obra más allá de la suya, me parece que el editor, como el galerista, como todo curator, dentro de sí se sentirá forzado a entregar al mundo, desprenderse de las obras de esos autores, de ser ese canal, ese árbol de frutos a la vista y disfrute del paseante, del observador, del hambriento. Una entrega que solo se puede apreciar, entender desde mi punto de vista, con un gran toque de humildad. Gracias por compartir este pensamiento.

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  2. luisoj noviembre 28, 2016 a 8:21 pm #

    Coleccionar obras de arte, editar libros o producir cine posee grandes rasgos de generosidad. Se quiere dar al mundo lo que se cree bueno.

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