Con su mano en mi boca. Matthew Rolston

11 May

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“Dad una máscara al hombre y os dirá la verdad”.  Oscar Wilde.

“Lo siniestro se produce cuando vemos alterada la frontera entre lo vivo y lo muerto”.  Sigmund Freud.

Tras las facciones más o menos impostadas de nuestros rostros ocultamos deseos e intenciones inconfesables. Máscara en latín significa persona refiriéndose a las que utilizaban los actores en las representaciones teatrales de la antigüedad. Máscaras son las caras y actitudes que mostramos para relacionarnos con nuestros semejantes. He aquí algunas de las máscaras que el fotógrafo norteamericano Matthew Rolston enseña en su exposición Talking Heads. The Vent Haven portraits en la CWC Gallery de Berlín.

En realidad son caras de muñecos de ventrílocuos que Rolston ha retratado en espeluznantes primeros planos de gran tamaño sobre fondo blanco. Frente a estos retratos nos estremecemos porque quizá sintamos reflejado todo aquello que a lo largo de nuestras vidas hemos intentado ocultar: dolor, pánico, alegría, desprecio… Rolston dice que su exposición se propone revelar la “inherente humanidad de estos muñecos”. Todos ellos pertenecen al Vent Haven Museum de Fort Mitchel (Kentucky), lugar extravagante que sirve de refugio o santuario a una ingente colección. 

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Esta exposición de retratos, que en muchos momentos podemos considerar grotescos e inquietantes, va acompañada de vitrinas donde se exhiben documentos relacionados con este chocante aspecto de la representación con marionetas, además de fotografías promocionales de ventrílocuos norteamericanos. Viendo estas imágenes cabría preguntarse cuánto hay de ellos en sus muñecos o, bien, quién es el muñeco y quién el humano.20160429_17100020160429_171124.jpg20160429_17133820160429_171251

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5 comentarios to “Con su mano en mi boca. Matthew Rolston”

  1. Mónica L. Soler mayo 11, 2016 a 11:05 am #

    El ser humano ha sentido siempre por los autómatas, del tipo que sean, fascinación y pavor. Infundir vida a algo que es humano pero no lo es. Me pregunto si las nuevas generaciones, acostumbradas en sus juegos a convertirse en juguetes, o buscar avatares transformándose en una especie de autómatas tanto en lo virtual como en lo real, mantendrán ese sentimiento que ha convivido con nosotros cientos de años o por fin habrá un cambio en esa percepción.
    Y de autómatas, los hermanos Quay (Brothers Quay), fascinante. Porque transmite esa desazón que se siente frente a un muñeco o autómata.

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    • luisoj mayo 11, 2016 a 11:27 am #

      Lo de Quay Brothers no tiene nombre, son…
      Pero preferiría a Mary Shelley y su moderno Prometeo.

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  2. iago lópez mayo 11, 2016 a 5:49 pm #

    Excelente, Luis. Gracias por compartirlo. Parece una expo fascinante en la que el cambio de escala de los muñecos (y la forma de retratarlos, en primer plano) transforma nuestra percepción de ellos volviéndolos áun más humanos. Lástima no poder acercarse a Berlin a verla en directo.

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  3. iago lópez mayo 12, 2016 a 7:28 pm #

    Gracias!

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