La calle Pandrossou

30 Mar

Calle

                                                                                           Para Andreu Jaume

En una carta de Jaime Gil de Biedma dirigida a Gustavo Durán y fechada en Barcelona el 17 de marzo de 1967, el poeta le dice que en los últimos tiempos había vuelto a escribir un par de poemas. Uno de ellos está dedicado al mismo Durán por su cumpleaños y “el otro es un poco propiedad de Lucy, que fue quien, en mi primera mañana de Atenas, me guió a la calle Pandrossou y al taller de sandalias de mi estimado colega Stauros Melissinos”.

stauros

Stauros Melissinos trabajando en su taller.

Fue el verano de 1999 cuando me encontraba en Atenas grabando un documental para Canal Viajar. Estuvimos en el Museo Arqueológico Nacional, la Acrópolis, el barrio de Plaka y otros lugares del corazón de la ciudad. Nuestra cultísima y atenta guía, historiadora del arte, nos llevó a Monastiraki y desde allí fuimos a la cercana calle Pandrossou, a la zapatería de Melissinos. Este zapatero ateniense calcaba los diseños de sandalias que reproducían las antiguas cerámicas griegas y entre sus clientes se encontraban John Lennon, Yoko Ono, Joan Báez, Peter O´Toole y The Rolling Stones, así podía verse en las fotos que decoraban el atiborrado taller. Pero Stauros era también poeta y traductor (me dijo que había traducido Rubayat de Yalal ud-Dim Rumí), por eso Gil de Biedma se refiere a él como “mi estimado colega”. 

sandals

Las sandalias clásicas de Stauros.

Probablemente “el otro” poema al que alude en la carta a Durán, y del que hace propietaria a Lucy, es La calle Pandrossou, uno de los mejores que escribió. El editor de su correspondencia y de sus diarios, Andreu Jaume, sostiene certeramente que este poema entraña un importante sesgo de crítica literaria, pues desde esa calle se vislumbra el Partenón y los Propileos, lugares que Gil de Biedma vio por primera vez en su vida y no menciona en el poema, y al no hacerlo nos hace pensar que “la modernidad es incapaz de asumir la totalidad de la belleza”.

20160227_163157

Fue después, mientras editaba el documental, cuando me di cuenta de que mi zapatero estaba latente en el poema. Por otra parte, debo reconocer que en Atenas no cumplí la petición de Gil de Biedma de encomendarle a la calle Pandrossou como hace en un verso. Creo que me perdonará porque, como él, allí “amé la vida” y percibí el olor “a cocina y a cuero de zapatos”.

En el siguiente enlace encontraréis a Stauros hablando muy brevemente de zapatos y poesía en griego (he extraviado la versión subtitulada). Después de la conversación ante la cámara, salimos a la calle y me invitó a fumar, aquel cigarro sabía a demonios. https://youtu.be/odvY7BxIjB0

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: