Günter K. y Margret (la maleta alemana)

22 Sep
Margret-Chronicle-of-an-Affair-20

La maleta alemana de Günter K. dispuesta para ser exhibida.

Esta historia comienza tras del fallecimiento de Günter K. en su apartamento. El día que los nuevos inquilinos toman posesión de él encontraron entre los enseres una maleta, dentro de ella se agolpaban cientos de fotografías, notas manuscritas y a máquina, un mechón de pelos de la cabeza y púbicos, bandejas vacías de pastillas anticonceptivas, restos de uñas cortadas y algunas manchas de sangre seca sobre un kleenex. Signos inequívocos de un inquietante mundo por descubrir.

gunter_02En todas las fotografías está presente Margret. Vestida, en ropa interior o desnuda, en el baño, en la cocina, en el coche o en la cama. Maquillándose, leyendo, cocinando, fumando…, siempre Margret con su ropa vintage y el pelo cardado. La mayoría de las imágenes están impregnadas de fino y festivo erotismo, realizadas con buena luz y un correcto sentido del encuadre. Además se aprecia claramente que todas están dirigidas. 

Margret_06

margret11

Las bragas en primer plano forman parte de un lenguaje visual para el que no estábamos preparados.

Nos encontramos ante la documentación exhaustiva de la relación extramarital que mantuvieron durante año y medio Günter y Margret en la década de los setenta. Los dos estaban casados, él tenía 39 años y ella 24, durante su noviazgo adúltero visitaron hoteles, restaurantes y lugares típicos de Alemania. Este affaire comenzó con la contratación de Margret como secretaria de Günter, hay fotos de ella en la oficina frente a la máquina de escribir. Todo está reflejado en los documentos escritos que a modo de diario escribía Günter con minuciosidad, en ellos consigna la fecha y hora en que realizaban los actos sexuales, la duración de cada coito, la postura adquirida para llevarlo a cabo y si Margret menstruaba. Según los textos oficiales, en las últimas fotos que fueron disparadas la alegría de Margret va disipándose.

20150910_092738

Katalog

Las preguntas no cesan: ¿por qué Günter fotografió obsesivamente a Margret y por qué ella se dejó arriesgando su intimidad? ¿con quiénes estaban casados? ¿fueron descubiertos alguna vez? ¿finalizaron su relación por mutuo acuerdo? ¿miraba Günter el reloj durante el acto? ¿vive aún Margret? y, sobre todo, ¿estará al tanto de este revuelo? Dicen algunos que parece una historia de intimidad descubierta a la manera de las creadas por Sophie Calle y, por la meticulosa clasificación de los objetos, alude a algunas obras de Hans-Peter Feldmann.

Partis

A pesar de las diferencias, a mí me recuerda a Los Modlin de Paco Gómez por la manera en que el azar deja a la intemperie la intrigante vida de personajes anónimos. Sin embargo, en esta historia no se detecta la pasión obsesiva con la que Gómez construyó su relato ni la dimensión humana que supo darle, como tampoco se aprecia algo parecido a la inmersión a pulmón libre que hizo sobre la vida de la familia norteamericana. Puede que por haber ocurrido en Alemania esta historia carezca de la intensidad que podría tener una hipotética versión latina, aún así la crónica de Günter K. y Margret posee los elementos necesarios para despertar nuestro interés.

margret_05

margret_03

Esa inquietante atracción hacia la vida de los otros, de la que pocos pueden sustraerse, ha conseguido que “la maleta alemana” haya sido expuesta en Nueva York, Berlín, Innsbruck y hasta el próximo 24 de octubre en la Galerie Susanne Zander de Colonia. Además han publicado un libro sobre esta extraña historia pero los pocos ejemplares que quedan tienen el desorbitado precio de 150 euros, les recomendaría a los editores una segunda edición a precios populares y, si es posible, una versión en español. No descubriríamos nada si decimos que el affaire de Günter y Margret desprende un denso aroma a necroespeculación y, por supuesto, necrocotilleo.
20150910_092818

20150910_092804

Anuncios

9 comentarios to “Günter K. y Margret (la maleta alemana)”

  1. Robert Olaf septiembre 22, 2015 a 4:23 pm #

    La historia de los Modlin me sedujo y esta también está sembrada de incógnitas, no la conocía. Y me ha parecido muy apropiado el adjetivo “necrocotilleo”.

    Me gusta

  2. luisoj septiembre 22, 2015 a 6:41 pm #

    Siento haberme inventado el “palabro”, pero no encontré ninguno en el diccionario para referirme con mayor precisión a este rebuscar en la vida privada de los que ya han muerto.

    Me gusta

  3. damniel septiembre 22, 2015 a 7:43 pm #

    Muy buena nota, creo que don Günter K. y Margret han hecho de esos recuerdos un happening digno de los ’70.

    Me gusta

  4. molle817 septiembre 23, 2015 a 7:31 pm #

    ¡Necrocotilleo! Que tome nota la Real Academia. Es la palabra que falta en el diccionario y es imprescindible. ¡Veo que es una afición universal!

    Me gusta

  5. Antonio Villalobos septiembre 30, 2015 a 9:57 pm #

    Jefe con secretaria en apartamento los fines de semana se divierten, se hacen fotos, todo ello rodeado de fetiches: bragas y medias caladas, cámaras, anotaciones minuciosas… Así hasta el día en que ella le dice: “cariño, no podemos seguir así”. ¿Extraña historia? Y el voyeurismo del público ¿extraño también?

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: