Balthus, chicas y gatos

23 Jun

20150617_103130

Dejando muy, muy al margen los comentarios relativos a la fe y otros de excesiva religiosidad, estas Memorias de Balthus (1908-2001) conviene leerlas porque rememoran lo más clásico de la historia del arte que, dicho sea de paso, tantos buenos momentos nos ha brindado. Estos recuerdos, en los que evoca su vida y habla de su pintura y de la de otros, no fueron escritos por él sino que se los transmitió durante largas y copiosas conversaciones al escritor Alain Vircondelet. 

De su obra, tan clásica e influyente, nunca se podrán olvidar los gatos ni mucho menos las nínfulas retratadas entre el abandono, la indolencia y el erotismo. Al igual que a Lewis Carrol, uno de sus ídolos, a Balthus la sociedad actual le señalaría de pederasta por esas niñas que para él significan una cosa bien distinta de lo que puede parecernos, o eso viene a decir reiteradamente en este libro. Quisiera recurrir a la mayor neutralidad para recomendar su lectura y creo haberla encontrado seleccionando algunos fragmentos del mismo (lástima que no hable de las visitas que le hacía David Bowie a su casa en Suiza).

“Mi obra, pinturas y dibujos donde abundan las niñas desvestidas, no responde a una visión erótica que me convertiría en voyeur y me llevaría a exteriorizar, incluso sin darme cuenta, ciertas tendencias inconfesables o maniáticas, sino a una realidad profunda, aleatoria imprevisible e incomprensible, que podría así liberarse y revelar su naturaleza fabulosa, su dimensión mitológica, un mundo onírico que descubriría sus mecanismos”.

“Nunca me he sentido tan libre como cuando era joven y copiaba a Poussin o a Piero della Francesa en el Louvre o en Arezzo ¡Y cuánta modernidad encontraba en ellos!”.

“Me parece ridículo y superfluo tratar de explicar la pintura con la palabra. ¿Qué palabras, qué frases podrían expresar los espacios de silencio, secretos y oscuros, a los que todos queremos encontrar un sentido, de los que todos queremos tomar algo?”

“Picasso, que al final de su vida pintaba docenas de cuadros por semana, seguramente conjuraba así una angustia, pero eso es otra cosa”.

“El tiempo vencido: ¿acaso no es esta, quizá, la mejor definición del arte?”.

Anuncios

2 comentarios to “Balthus, chicas y gatos”

  1. molle817 junio 28, 2015 a 11:58 am #

    Un poco rarito sí que parece… ¿Pero acaso no lo son todos los artistas? Prefiero no leer las Memorias de Balthus ni de ningún otro artista. Creo que “conocerlos” enturbia casi siempre nuestra mirada sobre su obra. Y no me parece justo. Los artistas son grandes por lo que hacen, no por lo que son.

    Me gusta

  2. luisoj junio 28, 2015 a 12:28 pm #

    Estoy de acuerdo. Pero, aun así, a mi me ha merecido la pena la lectura por sus profundos comentarios sobre el arte clásico más que los que hace sobre su propia obra.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: