Coleccionar arte y dinero

17 Feb
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Dos damas muy serias al inicio de la exposición de Miami.

Impulso, razón, sentido, conflicto. Desconozco si para formar una importante colección de arte hace falta alguna de estas premisas o tener el dinero suficiente y la asesoría adecuada. Lo cierto es que la señora Fontanals-Cisneros posee un montón de piezas artísticas maravillosas fechadas desde 1920. Hace un par de meses celebró un fiestón en Miami, una suntuosa celebración donde se agolpaban las figuras más rutilantes -artistas, coleccionistas, críticos y galeristas- de la escena local e internacional del arte. 

Lo importante de la party/expo, cuyo título en inglés es la primera frase de esta entrada, fue ver todas esas magníficas obras que exhibía, aunque sólo fuera una pequeña parte de su extensa colección de unas 2.000 piezas. The Ella Fontanal-Cisneros Collection es el nombre que la venezolana, nacida en Cuba y con pasaporte español, ha dado a su fundación y al edificio donde se exponen sus fondos. Ella comenzó a comprar arte en los 70, eran obras de Matta, Soto, Lam, Asís… Más tarde se enfrascó en la búsqueda de las mejores piezas de la geometría abstracta y siempre ha demostrado una gran preocupación por dar a conocer el arte latinoamericano del que, en gran parte, se nutre su colección. En resumen -y todo resumen es incompleto-, Fontanals-Cisneros es una coleccionista seria que, aunque reconoce haberse equivocado muchas veces, sabe bastante de arte y con su apoyo a artistas emergentes, o prestando obras a museos, demuestra un extraordinario interés por la difusión de la cultura iberoamericana e internacional.

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Ella.

A alguien puede parecerle que toda esta exhibición de arte se reduce a una simple y obscena ostentación de la propiedad, pero en España es impensable que alguien tenga una colección de este calibre y que, en vida, decida exhibirla en un edificio específicamente diseñado para ese cometido. Esa es la diferencia, la importante diferencia entre los ricos de acá y los de allá.

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O. G. 1998 de Liz Larner.

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Olafur Eliasson: Your Momentum Maintenance

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Las puertas de la nada de Mathias Goeritz.

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Sol Lewitt: Modular Wall Structure, 1958.

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Instalación de Daniel Buren.

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Antonio Asís. Cuaderno número 16.

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Iran de Spirito Santo: Restless 16, de 2006.

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Leporello de Gego, titulado Poesía; 1963.

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De izquierda a derecha: Carlos Rojas y Richard Tuttle.

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2 metres in the direction of Addis Abeba de Stanley Brouwn.

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Catálogo razonado de la colección de Ella Fontanals-Cisneros: Pulsos de la abstracción en Latinoamérica. Cuyo texto introductorio va firmado por el ubicuo Manuel J. Borja-Villel.

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En la terraza de la fundación, además del lujurioso catering, un cultísimo y refinado DJ ilustraba el ambiente desde las 9 de la mañana con una música igual de buena que las obras expuestas. Ojo a las piedras sobre la alfombrilla del plato.

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2 comentarios to “Coleccionar arte y dinero”

  1. Antonio Villalobos febrero 22, 2015 a 5:46 pm #

    Me parece muy bien diferenciar al rico coleccionista que apoya a los artistas, que exhibe su colección aportando dinero para ello, del coleccionista que tiene su obra para exhibirla en el reportaje del Hola “especial de Navidad “. Del por qué algunos millonarios se deciden a comprar Arte, habría que preguntarles; a ver si tienes ocasión de preguntarle a alguno.

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  2. luisoj febrero 22, 2015 a 6:44 pm #

    Bueno, sabemos que los ricos siempre han sido los que han financiado el arte: la Iglesia, las monarquías y las cortes aristocráticas, más tarde le tocó el turno a los industriales, banqueros, burguesía…, sobre eso hay mucho escrito y muy bueno. Sin embargo, los pobres no gastan en arte, no tienen con qué financiar un museo o una colección o, simplemente, comprarse un cuadro. Y creo que tampoco tienen acceso al “gusto” estandarizado por la crítica y el poder, ni al criterio artístico por falta de información o formación. Aunque siempre despuntan algunos con intuición y visión artísticas de sobra, la historia está llena de esos ejemplos. De lo que algunos podrán deducir que el arte es burgués. Por otra parte “No hay nada más inútil que el arte” Oscar Wilde.

    Pero tu pregunta exacta era ¿Por qué los ricos financian el arte? supongo que para rodearse de objetos bellos, mientras los artistas trabajan para quien puede pagarles y, de paso, comen. Por cierto, no conozco ricos que compren arte para poder preguntarles por ello, tal como me sugieres en el final de tu comentario. Puede que lo hagan por ostentación, deseo de propiedad, por gusto, con criterio, por el ánimo de coleccionar, por inversión o lucro, por pasión o por amor al arte… Vete a saber por qué gastan verdaderas millonadas en arte, a veces malísimo.

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