Los muertos

18 Nov

20141112_165459Vivir en los USA es caro, pero morirse allí sale por un ojo de la cara. Muchos americanos del norte, si lo supieran, evitarían la muerte a toda costa por razones de estricta economía. Sobre este asunto peliagudo y poco dado a la reflexión escribió un maravilloso libro la indomable escritora Jessica Mitford.

En Muerte a la americana (The American Way of Death) analiza la manera en que los muertos yanquis dejan este mundo guiados por las nada escrupulosas empresas funerarias del Tío Sam. Por difícil que sea creerlo, este libro gozó de gran aceptación del público lector, de la crítica literaria y permaneció en las listas de ventas durante años, lo llegó a leer hasta el presidente Kennedy. Tras su primera publicación en los sesenta fue actualizado por la propia autora antes de morir en 1996. En esta reseña me refiero a la edición española de Global Rhythm de 2008. Aunque de entrada a algunos lectores les parezca siniestro el tema mortuorio, la ironía y mordacidad de la incansable Mitford hacen que su lectura, además de proporcionar curiosos datos, se inunde de matices jocosos y delirantes.

Decca-Mitford

Jessica (Decca) Mitford.

Jessica nació en una familia de aristocráticos terratenientes ingleses con un pater familia (miembro de la Cámara de los Lores) que nunca se planteó la idea de ser clasista o fascista, simplemente lo era. Su madre tenía aguante pues casi todas las seis hermanas Mitford dieron la nota en la sociedad inglesa, el único hijo, Tom, se mantuvo al margen. Jessica era la quinta por nacimiento, la mayor fue escritora de éxito, otra se casó por segunda vez con el líder fascista británico Oswald Mosley y Goebbels fue su padrino de bodas. Otra, llamada con el inverosímil nombre de Unity Valkirie, se echó en los brazos ideológicos de Hitler e intentó suicidarse cuando se vislumbraba su decadencia política y militar.

Con un escándalo que adquirió dimensiones internacionales, nuestra Jessica, a la que llamaban Decca desde pequeña, huyó a España con Esmond Romilly, el sobrino rojo de Winston Churchill, durante la Guerra Civil para apoyar al gobierno de la II República. Más tarde se fueron a vivir a Norteamérica y allí enviudó cuando, tras bombardear la Alemania nazi, Esmond desapareció en el Atlántico a bordo de su avión. La vida de Decca es de tal riqueza e intensidad que no cabe en un millón de posts. Un dato: en los sesenta cantó con un grupo musical llamado Decca and the Dectones.

Esmond-Romilly-and-Jessica-Mitford

Esmond y Jessica-Decca trabajando en un bar de Miami, una faceta más de su vida.

20150128_180426En un homenaje en su honor en 1997, Christopher Hitchens dijo, más o menos, que estamos ante una escritora que retrata la clase alta inglesa con un pulso narrativo equivalente al mejor Evelyn Waugh. Se refiere a Nobles y rebeldes, el libro que dio el primer impulso a la fama de Jessica como escritora. Sin embargo en Muerte a la americana, la autora se erige como una verdadera muckraker (periodista de investigación que denuncia los desmanes de los poderosos sin desfallecer). Por tanto no hace falta decir que se enfrentó, sin amilanarse, a un conglomerado de empresas de gran poder económico e influencia política, pero fue compensada con el apoyo de miles de personas que también denunciaban el despropósito de las sucias e ilegales prácticas que las empresas de pompas funerarias desarrollaban en los Estados Unidos. Creó una potente corriente de opinión que trascendió a la prensa, la radio, la televisión y el cine; llegando a influir en sus aspectos más ficcionales.

Este libro, como casi todos los de la Mitford, es en el fondo un tratado sociológico, político, económico y casi antropológico. Mientras lo leemos conocemos el color local, las costumbres y las formas de relacionarse las personas entre ellas mismas, las leyes, las empresas y sus lobbys. Pero lo más atractivo es la claridad y concisión narrativas y, por tanto, la eficacia de su escritura. Con Muerte a la americana pasa igual que con Nobles y rebeldes, cuando vienes a darte cuenta estás leyendo la última página del libro.

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10 comentarios to “Los muertos”

  1. joseluis817 noviembre 18, 2014 a 11:06 am #

    Hasta hace poco creíamos que estas cosas sucedían muy lejos. Pero ahora sabemos que ya están aquí. ¡Ellos han llegado y están entre nosotros! Es como ciencia ficción al revés: las pelis del pasado convertidas en nuestro presente. Gracias por este magnífico post.

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    • luisoj noviembre 19, 2014 a 9:46 am #

      Hay que ir rellenando los documentos de últimas voluntades. Entre ellas que no nos introduzcan productos químicos, que no nos maquillen y cierren el féretro y nos incineren en un sudario… y…. etc….
      En fin: ligeros de equipaje como los hijos de la mar (Machado dixit).

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  2. Daniel noviembre 18, 2014 a 11:49 am #

    Este libro debe estar de muerte…

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    • luisoj noviembre 18, 2014 a 4:39 pm #

      En mi caso, aun no me he recuperado del todo, necesité de una resucitación para escribir el post y responder a los comentarios.

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  3. Antonio Villalobos diciembre 6, 2014 a 7:22 pm #

    Yo tenía como argumento para enfrentarme a la muerte lo que decía A. Machado: que hay que echarle valor y ya está, pero últimamente me he buscado otro (se ve que me preocupa ) y es que la Muerte es un concepto, un símbolo, solamente, los animales no le temen a la muerte porque viven en un mundo real, no simbolizado etc… Umbral decía que la muerte le sonaba a funeraria y nada más. Ya veo que te interesa el tema: cementerios etc… supongo que será para exorcizarla. De todas formas yo por si acaso digo:” lagarto, lagarto.. “.

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  4. molle817 diciembre 14, 2014 a 11:28 am #

    Últimas voluntades, testamento vital…Cada vez cuesta más preparar el terreno para morirse con una mínima dignidad.
    Luis, tus reseñas consiguen que quiera leer todos los libros que indicas.

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    • luisoj diciembre 14, 2014 a 5:20 pm #

      Morirse tiene sus esclavitudes. Mejor no hacerlo y leer eternamente.

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      • joseluis817 diciembre 14, 2014 a 8:25 pm #

        Pues un gerontólogo acaba de decir que “viviremos mil años”, lo que es casi eternamente.

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      • Antonio Villalobos diciembre 29, 2014 a 5:57 pm #

        Muy bueno Luis, esta es una frase para la eternidad.

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  5. luisoj diciembre 15, 2014 a 9:20 am #

    Ya en los 90 el profesor californiano Max More, desde el Extropy Institute, nos invitaba a la criogenización como alternativa transhumanista. “Morir, dormir, tal vez soñar (helados)”. Por otra parte Jesús Franco, el cineasta, solía decir que la eternidad es una mierda.

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