Nava de la Asunción, reino del poeta

7 Oct
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Panteón familiar donde están depositadas las cenizas del poeta.

En un día luminoso del otoño castellano y guiado por las palabras de Shakespeare: “To die, to sleep, perchance to dream”, me adentro en el cementerio de Nava de la Asunción (Segovia) para buscar la tumba del poeta Jaime Gil de Biedma. 

Aunque nació en Barcelona, fue aquí donde sus padres lo refugiaron de niño durante la Guerra Civil y, como él mismo escribió, este fue su reino. “Fueron, posiblemente, / los años más felices de mi vida, / y no es extraño, puesto que a fin de cuentas / no tenía los diez años”. Estos son los primeros versos del poema Intento formular mi experiencia de la guerra

Dentro de unos meses, el 8 de enero de 2015, se cumplen veinticinco años de la trágica muerte de Gil de Biedma. No olvidaré que estaba en Madrid en un restaurante cuando por la tele dieron la noticia de su muerte. Su admirado Auden decía que las desgracias nos ocurren mientras otros están comiendo. Considero trágica su muerte porque, según sentencia del tiempo, su vida de sesenta y un años fue tan breve como su obra, pero las dos igual de intensas. Tanto se ha escrito y dicho de él, que lo único que nos queda es volver a releerle, acercarnos a su poemas conversacionales con la seguridad de no salir defraudados ni intelectual ni emocionalmente. Su obra poética es hospitalaria, nos recibe como a un igual y hacemos nuestra la voz de sus poemas porque se filtra en nuestro monólogo interior y lo ilumina con la claridad de sus palabras. 

http://leereluniverso.blogspot.com.es/2010/12/poesia-pios-deseos-para-empezar-el-ano.html

http://arquitrave.com/poetas/Gil_Biedma/biedmaalbada.htm

http://www.deisidro.com/literatura/pandemica.htm

http://www.poemas-del-alma.com/jaime-gil-de-biedma-despues-de-la-muerte-de-jaime.htm

Tras fotografiar la tumba del poeta, fue inevitable hacer algunas otras fotos del austero cementerio de Nava de la Asunción.

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3 comentarios to “Nava de la Asunción, reino del poeta”

  1. Antonio Villalobos Bernal octubre 12, 2014 a 11:36 am #

    Esa especie de beata-afrodita con la corona de guirnaldas colgando de la mano izquierda, como un pasado alegre que se fué; y ese abrazo resignado con el medio cuerpo derecho sobre ese peazo cruz: esperanza (no Aguirre, aunque en este caso vendría bien) de los cristianos: la verdad no le pega nada a nuestro poeta.

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    • luisoj octubre 13, 2014 a 10:25 am #

      La beata-afrodita, como la llamas, no remata la tumba del poeta, sólo está al lado. Ni siquiera después de muerto puede uno elegir a sus vecinos.

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      • Antonio Villalobos Bernal octubre 15, 2014 a 9:45 pm #

        Jajaja… ni después de muertos. Pero luego de escribir esto se me ocurrió que lo de “beata-Afrodita” le iba bien a la Virgen (que por lo visto lo de virgen fue una mala traducción al griego, y lo que en realidad decía el original era “joven” ), porque la Iglesia nuestra (que siempre ha querido figurar en todo) la presentó bella y bien proporcionada, como una afrodita pasada por agua bendita. O sea como diciendo: “mirad: paganos mesopotámicos, griegos y romanos nuestros dioses también son bellos”.

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