Dalton Trumbo, un sapo al día

23 Sep

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Entre otras muchas, una de las etapas más tristes y perversas de la historia de la democracia norteamericana fue la persecución política contra los profesionales de la industria cinematográfica. El guionista Dalton Trumbo (1905-1976) se erige como una de las víctimas contra la que se ensañó la ultraderecha política desde el Comité de Actividades Antiestadounidenses (HUAC en sus siglas en inglés). Pero él no fue una víctima cualquiera.

El tiempo del sapo, publicado en España por Artefakte en 2012, es un panfleto político-filosófico firmado por Trumbo que vio la luz por primera vez en Los Ángeles (California) en octubre de 1949. En él defiende la libertad creativa y de expresión, a fin de cuentas la individual, frente a la fascistización del Gobierno de los Estados Unidos, con cuyo comité discutió hasta el paroxismo. En 1938 el Congreso americano fundó dicho comité (de naturaleza anticonstitucional) con el fin de investigar y perseguir los complots fascistas y comunistas dentro de la nación. Es curioso que al poco tiempo derivase a la estricta persecución de comunistas, apartando a un lado la de los fascistas que campaban a sus anchas en todas las instituciones políticas, empresariales, educativas, religiosas y en el propio comité que decía perseguirla. Un dato importante que retrata a los gobiernos de dicho país es que el HUAC no fue abolido hasta 1975, por tanto mantuvo 37 años de esplendor y persecución.

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Dalton Trumbo arrancado del micrófono ante el Comité de Actividades Antiestadounidenses en 1947.

El título de este panfleto, escrito con soberana propiedad y prologado/traducido por Breixo Viejo, se inspira en un artículo de Zola titulado El sapo en el que invitaba a tragar un sapo diario antes de enfrentarse a la lectura de la prensa gala. Trumbo, que formaba parte de los 10 de Hollywood, presenta un discurso analítico del funcionamiento inquisitorial de dicho comité, así como las secuelas morales, políticas y económicas del mismo. Paso a paso se va enfrentando a cualquier acto policial o de control que condicione su libertad de creación, y la de los guionistas de Hollywood. Pero, entre otras cosas, también analiza el insidioso menoscabo de la libertad de cátedra en las universidades norteamericanas. Desgranando su ideario democrático, como creador y ciudadano del país de las libertades, en este libro incluye el delirante interrogatorio al que fue sometido por los torquemadas del HUAC: iluminador.

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Edición norteamericana de El tiempo del sapo.

He aquí un mínimo extracto del panfleto: “Si una persona es comunista y niega su afiliación ante el Comité, ha cometido perjurio e irá a la cárcel. Si responde afirmativamente, la siguiente pregunta que le harán será: ‘¿Quién más?’. Si se niega a responder, se le condenará por el mismo desacato que implica no responder a la primera pregunta, e irá a la cárcel. Si responde a la segunda, tendrá que enfrentarse a una tercera: ‘¿Cómo se llaman sus familiares, amigos, socios y conocidos?’. En este momento, si responde, se verá en un atolladero de traiciones tan nauseabundo que nadie podrá mirarlo sin odioTrumbo no respondió y acabó con sus huesos en la cárcel y en el exilio mexicano, donde siguió escribiendo guiones que firmaba con seudónimos pues le fue prohibido trabajar en la industria cinematográfica.

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Recientemente, y por eso bastante tarde, Kirk Douglas ha publicado un libro titulado Yo soy Espartaco. En él cuenta su relación con Trumbo a propósito del guión de Espartaco, dirigida por un joven Kubrick. Esta fue la primera vez, después del affaire HUAC, que Trumbo volvía a firmar los guiones con su nombre real y así se consignó en los créditos. Douglas se atribuye el mérito, sin embargo la familia y el biógrafo de Trumbo han denunciado el falso protagonismo de Kirk Douglas en el asunto de Espartaco.

Por otra parte, un documental retrata con claridad este momento nefasto de la historia americana, el titulado Trumbo y la lista negra. Nuestro autor fue uno de los guionistas más ingeniosos y creativos de la industria cinematográfica (Vacaciones en Roma, The brave one, Papillon, Los valientes andan solos,…). En 1971 escribió y dirigió la inolvidable Johnny cogió su fusil, la película antibelicista por excelencia. A pesar de todas las traiciones, humillaciones y persecuciones, Dalton Trumbo consiguió dos oscars bajo seudónimo en 1953 y 1956, pero hubo de esperar hasta 1975 y 1983 para que la Academia reconociera públicamente al verdadero destinatario de los mismos. 

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Creo que leer este texto en 2014, donde desde la razón Trumbo se revuelve contra el poder, no es anacrónico sino todo lo contrario. Decir esto puede que no tenga sentido cuando todos sabemos de sobra que nuestros correos electrónicos están controlados, nuestras llamadas telefónicas intervenidas, nuestras direcciones publicadas, las manifestaciones grabadas… Sin mencionar el voluntario despropósito que los ciudadanos llevan a cabo en las redes sociales, lo que está provocando la desaparición de la vida privada e íntima en favor del control político y empresarial. Por todo esto, es recomendable seguir comiéndonos un sapo al día hasta atragantarnos.

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