Low tech print

22 Jul

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Publicado por Laurence King Publisher y escrito/editado por el ilustrador Caspar Williamson, el libro Low tech print presenta las propuestas de nuevos diseñadores gráficos que, al margen de las nuevas tecnologías, manifiestan una clara tendencia hacia las más rudimentarias técnicas de impresión.

Ante todo es una publicación que muestra diversos trabajos de artistas gráficos que a excepción de uno o dos no conozco de nada. Una selección de nombres y pequeños estudios de diseño que el autor ha querido reivindicar como parcos en el uso de la tecnología, pero muy imaginativos a la hora de crear imágenes gráficas. La mayoría de los artistas presentados son norteamericanos y británicos, pero también pueden verse obras de otros creadores procedentes de todos los continentes, aunque apenas se muestran una o dos de cada uno de ellos. Los españoles están totalmente ausentes en esta selección.

Al comienzo del libro el autor habla de la serigrafía y en las páginas centrales, bajo el epígrafe Relief Printing -grabado en relieve-, se marcan los pasos para realizar esta técnica de manera artesanal. El grabado en relieve es uno de los métodos más antiguos de estampación en serie, consiste en que la imagen que se pretende reproducir se ha dejado en relieve sobre la plancha, después se impregna de tinta y se estampa. También explica lo que el habla inglesa denomina letterpress, la impresión tipográfíca que quedó obsoleta con la aparición del offset. Por ejemplo: la imprenta de Gutemberg consiste básicamente en esta técnica.

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Demostración del grabado en relieve.

Como ilustrador, diseñador e impresor, el autor, Caspar Williamson, está sumergido teórica y profesionalmente en el diseño gráfico británico. En 2007 fundó en Londres el estudio Flying Machines, desde allí ha realizado trabajos para Spotify y Samsung, además de hacer portadas de discos a Universal Records y Rough Trade y renovar el entorno de trabajo de la MTV londinense. En 2011 publicó The Little Book of Screenprintingcon ese título habrá que plantearse la idea de buscarlo algún día.

A Low tech print, una publicación imprescindible para los que gustan de las artes y el diseño gráficos, es imposible imaginarla como libro electrónico. ¿Para cuándo su edición en español? Mientras llega ese día, o no, podemos ver las fotografías de abajo y familiarizarnos con los artistas propuestos, o bien optar por comprárselo a la editorial dando un clic a su nombre que está en el primer párrafo de este post.

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Ilustraciones de Joshua Norton de Minneapolis, a la derecha imprimiendo sus creaciones. En las fotografías de abajo están los nombres de los artistas a la vista.

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4 comentarios to “Low tech print”

  1. Zero Kóvacs julio 22, 2014 a 12:05 pm #

    Vintage, hipsters son palabros que estan empezando a resultar malsonantes. Principalmente porque representan la parte más consciente de lo que hoy puede considerarse “a la moda”, el aspecto de folclóricas que tienen los chicos modernos cuando se hacen tribu urbana.
    Parece que el signo de los tiempos es el de una nostalgia asentada, la consciencia de que habitamos un mundo con mucho pasado; que no se puede inventar nada nuevo si no se argumenta (o se inventa) su engarce con un eslabón anterior.
    Así se recuperan tradiciones, memoria y técnicas artesanas para construir invenciones falsamente tradicionales del tipo “Casa fundada en 2011” o la última filmografía de Wes Anderson; todo rebosante de encanto, tout est si charmant!
    Estamos en un manierismo más. Si hubo un eclecticismo en arquitectura que rebuscaba en la historia como el coleccionista de antigüedades, un posmodern que se apropiaba para sus ocurrencias del catálogo que proporcionaba el pasado, ahora se reelabora el gusto como si estuviéramos seguros de que nunca más podrá existir algo genuinamente nuevo. A partir de ahora todo nuevo acontecimiento se valorará según rebote los ecos del pasado.
    Las contradicciones entre las modas, que siempre han sido consecuencia de las luchas entre generaciones, se resuelven ahora en un ecumenismo que reivindica una reconciliación de todos los kitch existentes hasta la fecha, se santifican por igual las bicicletas y los envoltorios de caramelos.
    Todas las pequeñas invenciones con las que se sedujo a todas las adolescencias del pasado siglo, todas las promesas de felicidad, sin duda fueron hallazgos que, aunque fueran perdiendo efectividad uno tras otro, han ido construyendo un patrimonio. Un patrimonio con mucho encanto.
    Es el tiempo de los fakes, los falsos tradicionales, las relecturas.
    Y eso se puede hacer con inteligencia o con la pereza mental de seguir la inercia de una moda
    el libro que recomiendas tiene muy buena pinta

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  2. luisoj julio 22, 2014 a 12:28 pm #

    ¡¡GLUP!!
    Quizá sea este el más sesudo y certero de los comentarios que cuelgan en este blog, aunque no sé si hay correspondencia con el tema del post, pero el análisis que haces de la reivindicación de lo lustrado por el tiempo es una ilustración de la era posterior al posmodern (postmorten). Vivimos, entonces, atornillados a nuestra cultura, incapaces de limpiar nuestro curriculum de especie engreída, pagada de sí misma. El hombre se hace hombre a su propia costa. Entonces cabría preguntarse, tal como lo hacía C. Berlanga en Manga por hombro, “¿Quién se ocupará de él? ¿quién mandará a remendar los trajes que aquella polilla se comió?”.
    Gracias por la tesis, Zero.

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  3. Antonio Villalobos Bernal julio 27, 2014 a 10:24 pm #

    Lo que se echa de menos es nostalgia de Mayo del 68, porque motivos hay, sigue habiendo Viet-Nams ( Afganistan,Ucrania, Palestina….) Äfrica está peor con este nuevo tipo de Colonialismo de alambrada y metralleta, El capitalismo es salvaje a más no poder ( o a lo mejor todavía puede empeorar ) con unas condiciones laborales medievales, y el Artico se derrite. Yo me divertí bastante con la Movida pero por dentro sentía que todas aquellas movidas reinvindicativas de los sesenta y los intentos revolucionarios en nuestro país se habían ido por la alcantarilla: el Desencanto que se llamó.

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  4. luisoj julio 29, 2014 a 9:20 am #

    Nunca desestimes la posibilidad de empeoramiento, siempre se puede ir a peor. Por la alcantarilla se va todo: “Nostalgie de la boue” o “El fango es mi colchón”.

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