Retorno a Bartleby

16 May
20140510_135711

Bartleby el escribiente en compañía de los Vila-Matas, gracias a él llegué hasta el personaje de Melville.

Muchas son las veces que se cita el relato de Melville Bartleby el escribiente, en este blog le he recordado en una ocasión. La conocida -y manida- frase que, con pereza y desinterés pero con tenacidad e impertinencia, solía pronunciar Bartleby ante cualquier demanda o sugerencia era: “preferiría no hacerlo”.

Desde hace mucho tiempo, el sólo hecho de pensar en ella se ha convertido en un lugar común para lectores y escritores de los siglos XX y XXI, pues la referenciamos en cualquier momento en que la indolencia aparece como una iluminación, como una forma de existencia en la que contrariamente al dictado del amanuense no podemos preferir no pensar.

No sé por qué, esta calurosa tarde del 11 de mayo de 2014, he ido a buscarlo. Allí dormía en la amarillenta edición de bolsillo de Alianza Editorial, y ha sido inevitable volver a leerlo. En sólo media hora lo he acabado, y escribo esto apenas veinte minutos después. Cuánta razón tiene Borges en el prólogo, justo cuando dice “El tema constante de Melville es la soledad; la soledad fue acaso el acontecimiento central de su azarosa vida”. Su personaje Bartleby también es un solitario en su extrema soledad. Una soledad casi silenciosa que se revela acompañada -excusad el oxímoron- de una tristeza infinita, la misma que encontré, y así lo reseñé, en Campo de amapolas blancas de Gonzalo Hidalgo Bayal. La soledad también es un lugar común en la literatura y en la vida.

Bartleby se presenta como un personaje trágicamente vegetativo, no muestra dolor ni pasión ni sentimientos, vive en el desánimo y desprende un triste aroma a desolación y abandono. Borges, “con su sabio orden de ideas”, remata el prólogo con este incontestable párrafo: “Bartleby es más que un artificio o un ocio de la imaginación onírica; es, fundamentalmente, un libro triste y verdadero que nos muestra esa inutilidad esencial, que es una de las cotidianas ironías del universo”. Mientras a nuestro alrededor ocurren tantas cosas, inútiles o no, el escribiente espera con paciencia que lo leáis o que volváis a leerlo de nuevo, sin que reneguéis de vuestro derecho a preferir no hacerlo.

Anuncios

4 comentarios to “Retorno a Bartleby”

  1. Antonio Villalobos mayo 18, 2014 a 10:19 pm #

    Los de la ” Orden del Finnegans ” tienen devoción por Melville . Yo coincidí de estudiante con Eduardo Lago, y gracias a su recomendación reciente empecé a leer ” Moby Dick “, y aunque me estaba gustando bastante , lo tengo aparcado porque los libros de psicología no me sueltan, a ver si algún dia cambio a la novela y leo a Vila-Matas, Hidalgo Bayal etc.

    Me gusta

    • luisoj mayo 20, 2014 a 10:17 am #

      Dice Vila-Matas que aún no siendo Melville su escritor favorito, Bartleby es uno de los personajes ficticios que más le atraen. No dudes en leerlo.

      Me gusta

      • Antonio Villalobos mayo 20, 2014 a 5:35 pm #

        He visto humor y tragedia en la novelita : La mezcla de vanidad, pusilanimidad y bondad del Abogado en su forma amable de querer despedir a Bartley es de risa, y tambien lo es la alternancia de estados de ánimo de Turkey y Nippers a lo largo de la mañana y tarde. Estos dos personajes pueden ser reales, mientras que el Abogado tiene algo de irreal y Bartley es completamente alegórico pero ¿ Alegoría de qué ? Quizá la clave esté el epílogo , en las Cartas Muertas, pienso que el personaje no es que esté solo ni triste ni nada, sino que está ya un paso más allá, fuera de los sentimientos y su única conexión con la vida es el condicional : ” preferiría…..”. También pienso que Melville se sentía identificado con él, en el sentido de que sus novelas estaban llenas de vida, de literatura de primera pero no interesaban a nadie : como las Cartas Muertas.

        Me gusta

  2. luisoj mayo 21, 2014 a 10:36 am #

    Los arquetipos humanos que nos describe Melville son en general creíbles, llevas razón con respecto al abogado-empresario: es poco verosímil ahora. Puede que entonces existiera ese tipo de personas a las que no les resultaba difícil actuar como un filántropo. Lo de las cartas muertas es un “autorretrato” de Bartleby.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: