Stanislaw Jerzy Lec

14 Mar

20140312_130013 cccccccccccccHe olvidado a quién le debo el conocimiento del escritor polaco Stanislaw Jerzy Lec (1909-1966). Lo que sí recuerdo es que, cuando me lo recomendaron, anduve por más de cinco librerías madrileñas a la búsqueda de sus Pensamientos despeinados, hasta que encontré la edición de Península. El ejemplar -foto superior- estaba arrumbado en la última balda de la última estantería polvorienta de la librería, y se encontraba en un estado lamentable: descuajaringado -aún estando en esas condiciones tuve que pagar lo marcado-. Creo que estos detalles le habrían encantado a Lec. Esta edición a cargo de Emilio Quintana está fechada en 1996 y la traducción al español es también de él. Nos dice Quintana en el prólogo que “La impresión que nos deja la lectura de estos aforismos es la de una visión pesimista de la condición humana. Pero Lec no es un predicador, no quiere dar lecciones a nadie y no tiene una verdad que transmitir”.

Aristócrata, judío y de izquierdas, nuestro escritor sobrevivió a la invasión alemana de Polonia, a la estancia en un campo de concentración nazi, a una guerra de maquis en la que llegó a ser comandante. También soportó el régimen estalinista en su propio país hasta el posterior “deshielo”. Vivió en Viena e Israel, pero volvió a Polonia quizá preso de la nostalgia. Estas experiencias son más que suficientes para marcar profundamente a cualquiera para toda la vida, aunque la suya fuese realmente corta. Al pensar en ello recuerdo estas palabras de Gonzalo Hidalgo Bayal en su libro Conversación: “[…] cada persona es el relato oral de su propia autobiografía”.

En los añejos ochenta compartí con amigos la lectura de Cioran y, aunque suene un tanto excéntrico, he de decir que nos partíamos de risa porque era imposible mayor pesimismo, mayor negrura, mayor devastación. Cuando llegué a los aforismos de Lec recordé inevitablemente al filósofo rumano, y el propio Quintana le nombra como “este Cioran polaco”. Hace dos años, al finalizar una lectura pública de la poeta Erika Martínez, por casualidad acabamos hablando de Lec. Lo que me supuso una gran alegría pues, tras leerle, no había conversado con nadie sobre este raro y desconocido, al menos en España, poeta y aforista -escribió miles de ellos y no todos han salido a la luz-. Erika dijo que en lugar de Pensamientos despeinados -que, por cierto, procede de un verso de Heine- le gustaba más la traducción de Pensamientos descabellados, la que tuvo en México y después en Argentina. Yo prefiero Pensamientos despeinados porque imprime un aire de humor surrealista al que Lec era tan caro. 

Más allá de las mínimas anécdotas que colecciono alrededor de Lec, el aforista predilecto de Umberto Eco, lo importante es leerlo. Creo que la edición de Península está agotada, es posible que se encuentre una reedición de la misma, sería cuestión de buscarla.  Ehttp://www.literato.es/stanislaw_jerzy_lec_aforismos/ podréis abrir boca con algunas máximas-bisturí del polaco. Por mi parte, releo a Lec de vez en cuando y no dejo de reír y meditar ante la certeza e ironía que desprenden pensamientos como estos:

Lástima que al paraíso se vaya en coche fúnebre.

En la cima se está al borde del abismo.

Tenía la conciencia limpia, no la usaba nunca.

Un salto moral es más peligroso que un salto mortal.

Todo está en las manos del hombre. Por eso debe lavárselas a menudo.

¡Apartémonos del camino de la Justicia! Está ciega.

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4 comentarios to “Stanislaw Jerzy Lec”

  1. joseluis817 marzo 20, 2014 a 5:51 pm #

    “¡Apartémonos del camino de la Justicia! ¡Va ciega!”

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  2. Mónica L. Soler julio 19, 2015 a 10:01 am #

    Leyendo en aquellos 80 adolescentes a Ciorán, la impresión fue exactamente la misma que describes, no tiene fin el aburrimiento de su negrura, con Ciorán en la cima de la desesperación, pero en fin, saqué grandes pensamientos de su lectura que aún andan anotados en esos cuadernos mágicos que uno escribe y nunca vuelve a abrir. Casualmente, después de décadas, ayer me encontré con dicho cuaderno y releí citas seleccionadas de Ciorán que finalmente fueron vitales en mi vida, y hoy lo leo mencionar por aquí. Ahora me falta descubrir a Lec.

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  3. luisoj julio 19, 2015 a 12:52 pm #

    Hay una edición en Pre-textos de 2014. La acabo de encontrar en Google.

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Trackbacks/Pingbacks

  1. Dependencia de Rafael Feo | Luis Ordóñez - diciembre 8, 2015

    […] que a mí me recuerdan levemente a algunos de Gil de Biedma y, sobre todo, a los aforismos de Stanislaw Jerzy Lec. En casa de Teye Trueba, bajo los efectos verborrágicos del alcohol, recuerdo haber recitado con […]

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