Coleccionar y mostrar

10 Dic

f_61440355-0e861ba4En francés coleccionista se dice amateur: amador. Para aquellos que tienen tiempo libre y algún criterio, coleccionar es archivar cosas de cierto valor. Los coleccionistas-amadores son potentes archiveros, seres portadores de una patología cuyos síntomas abarcan el asesinato, el robo con alevosía, la posesión desmesurada (a veces monotemática), el estricto orden seriado de los objetos coleccionados, la obsesión más enfermiza y el no mirarse en gastos ni esfuerzos cuando se trata de satisfacer el deseo compulsivo de poseer. 

Estudios realizados por científicos ingleses demuestran que se comienza a coleccionar conscientemente desde pequeño, a los cuatro o cinco años. Se hace con cromos, cómics, chapas, banderines, minerales, láminas, sellos, soldaditos… Las chicas abandonan el coleccionismo antes que los niños, pero éstos pueden continuar con su afición hasta los catorce años; y otros, los menos, lo hacen a lo largo de toda la vida, almacenando ordenadamente objetos que naturalmente sobrevaloran. La mayoría de los coleccionistas son adultos varones, además son voyeurs porque se recrean mirando sin descanso sus apreciados archivos/colecciones/posesiones. No son personas de carácter frío o distante, por el contrario desprenden calidez y generalmente se muestran hiperactivos. Entonces cabe preguntarse ¿son fetichistas rodeados de fetiches? ¿mirones que se miran a sí mismos en su propia colección? ¿voluptuosos que gozan coleccionando?

minerales

¿Quién no ha tenido una cajita con minerales?

Tres datos:

1) El clásico Charles Foster Kane, personaje de Orson Welles, almacenó en su mansión Xanadú miles de obras de arte clásico -indudablemente expoliadas- sin llegar a desembalarlas nunca (pobre Rosebud empaquetado).

2) El Síndrome de Diógenes es un grave trastorno psicológico, quienes lo padecen coleccionan basura y objetos inservibles que encuentran en la calle y luego guardan celosamente en su casa. Cada vez es más común entre las personas mayores que viven solas y temen perderlo todo. Pero esta patología también la somatizan individuos desubicados o marginados de cualquier raza, edad o extracción social.

3) Andy Warhol coleccionaba compulsivamente todo tipo de objetos y obras de arte. Cuando murió sus ayudantes encontraron decenas de paquetes sin abrir por los rincones de su casa, y durante meses seguían llegando envíos postales de objetos comprados por el artista en sus viajes. Son éstos cápsulas de tiempo, así los calificaba Estrella de Diego en Tristísimo Warhol (Siruela, 1999).

Frente a cualquier colección, del tipo que sea, algunas personas perciben un hálito mortuorio como de taxidermia, de naturalezas muertas ordenadas con mimo en espacios quietos y mohosos. 

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Tumba de Andy en el Cementerio Católico Bizantino San Juan Bautista, a las afueras de Pittsburg, Pennsylvania. Adornada con las ofrendas apropiadas.

Respecto al coleccionismo civil, afición moderna pues durante siglos sólo coleccionaban la Iglesia Católica y la aristocracia, existen precedentes en las llamadas Wunderkammern (cámaras de maravillas). Lugares que, además de obras de arte, contenían objetos ultramarinos extraños para occidente: animales disecados, plumas iridiscentes, exóticos vegetales, esqueletos de centauros, papiros, cuernos humanos y de unicornios, esfinges… y toda suerte de cosas provenientes de nuevos mundos recién descubiertos. Cosas que merecían la pena coleccionar y enseñar, maravillar a fin de cuentas. Para entender con claridad el proceso que acabó con la acumulación de objetos exóticos en favor de las colecciones de pintura conviene leer El triunfo de la pintura. Sobre el coleccionismo cortesano en el siglo XVII de Jonathan Brown, publicado en España por Nerea (1995). Este libro explica con detalle cómo Felipe IV formó su colección de pinturas, y también aborda la creación de otras legendarias colecciones europeas.

Volviendo a las Wunderkammern históricas, entre ellas destacan el museo del boticario Francesco Calceolari en Verona (1622), el Museo Ashmolean que todavía existe en Oxford y conserva la colección primigenia, el Museo de Rarezas de Tradescant o el que formó Athanasius Kircher. 

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Museo Ashmolean en Beaumont Street, Oxford, Inglaterra.

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Museo Calceolari en Verona.

En la actualidad, y si aún no ha cerrado sus puertas, puede visitarse el Museo de Tecnología Jurásica (M. J. T. en inglés) de David Wilson que se encuentra en la manzana 9300 del Boulevard Venice, Culver City, California. Este peculiar, extraño y bizarro museo, descubierto por Lawrence Weschler, crítico de arte de The New Yorker, expone el Arca de Noé a escala mínima, el auténtico cuerno de Mary Davis de Saughall, diversas tallas en huesos de frutas, tostadas de ratón, una representación de la cura del afta por la terapia del aliento de pato y otras piezas de gran interés para el enriquecimiento cultural de los visitantes. Con el fin de acercarnos a los rutilantes contenidos y al entendimiento en profundidad del museo de Culver City os recomiendo, con fervor, la lectura de El gabinete de las maravillas de Mr. Wilson, escrito por el propio Weschler (Seix Barral, 2001). Desde que, recién publicado, cayó en mis manos lo he leído más de tres veces y regalado otras tantas. Creo que es uno de los libros más bellamente extraños y deliciosos que he leído en mi vida. Comparto el cariño por él con David Bowie que ha declarado en más de una ocasión que es uno de sus favoritos.

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Entrada al Museum of Jurassic Technology en Culver City, Condado de Los Ángeles, U.S.A.

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Mary Davis de Saughall mostrando su cuerno en un grabado de la época. La protuberancia ósea original se expone en el museo de Mr. Wilson.

Si no queréis viajar a California para visitar el M. J. T., ni os apetece leer el libro de Weschler, animaos a hacer una excursión al bello pueblo malagueño de Mijas para ver El Carromato de Max, un museo “portátil” que lleva muchos años estacionado allí. Este disparatado museo exhibe, entre otras maravillas, diversas cabezas jibarizadas o la cara de Jesucristo pintada al óleo con un pelo de caballo sobre la cabeza de un alfiler. El germen del Carromato de Max es resultado de la curiosidad y la afición desmedida a las miniaturas de Juan Elegido Millán, médico, periodista y viajero  contumaz. Entre otras ocupaciones, el sr. Elegido era también hipnotizador. Sólo la desbordante imaginación de alguien como él o Mr. Wilson podrían llevar a cabo la puesta en escena de estas actuales Wunderkammern, que a muchos pueden parecer meros reductos estrafalarios o pequeños parques temáticos infantiloides. Pero en el fondo, por muy delirantes que sean sus contenidos, y lo son en muchos casos, estas colecciones tienen como objetivo ser expuestas y nosotros debemos ir a verlas para caer rendidos de admiración ante la maravilla.

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Carromato de Max, Mijas (Málaga).

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Cabeza de Jesucristo pintada sobre la cabeza de un alfiler,
en el Carromato de Max.

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7 comentarios to “Coleccionar y mostrar”

  1. joseluis817 diciembre 10, 2013 a 8:09 pm #

    Nunca me había parado a pensar lo efímero que podía ser el sentido de lo maravilloso. Y menos, que pudiera perpetuarse como maravillosamente-friki. Gracias por la revelación.

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    • luisoj diciembre 11, 2013 a 12:08 pm #

      Se perpetua en lo “real maravilloso” que decía Alejo Carpentier. Siempre encontramos revelaciones en las combinaciones y variaciones de los temas. Todo está en todo: The theory of everything.

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  2. Antonio Villalobos diciembre 11, 2013 a 10:15 pm #

    Como dijo el otro “Es evidente que no está coleccionando sellos”. ¿Qué entonces? Recuerdo por otro lado la colección de pelos de coño del Marqués de Leguineche (Luis Escobar) en “Nacional III”, en este caso no hay metáfora,más bien metonimia: lo real coleccionado parece parte de lo representado: mujeres guapas.

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    • luisoj diciembre 12, 2013 a 11:23 am #

      El marqués de las Marismas del Guadalquivir (qepd) coleccionaba otras cosas en la vida real.

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      • Antonio Villalobos diciembre 12, 2013 a 10:17 pm #

        jajaja…..sí, algo he oido…

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  3. Antonio Villalobos diciembre 13, 2013 a 5:47 pm #

    Maravillosos museos los que citas , ¿ Quién pudiera verlos ? son de la parte maravillosa del ser humano, como este Jack Daniel’s que me estoy tomando. Estos museos de lo imposible, del Nuevo Mundo : como Don Triquitrate , ha traido canela y clavo, azúcar Cande y oro nativo, los colmillitos de un elefante, coquitos frescos y un moro vivo. De las colecciones hay que recordar que estaba ” El dificil de encontrar “. Fetiches clarísimos los objetos coleccionados , sustituyen a objetos de amor no conseguidos claro . También citas la componente voyeur : el observar la coleccion a las doce de la noche cuando todo el mundo se ha acostado. Por último y de momento me ha hecho gracia lo de ” Estudios realizados por científicos ingleses ..han descubierto o han estudiado,…”.siempre son: Cientificos Ingleses…….Lo último ya : los coleccionistas de basura , muchos son archimillonarios, recordar la pelicula de Alex de la Iglesia : La Comunidad,…..

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