Elena Poniatowska y Leonora Carrington

17 Sep

C_la esposa del alba.inddA pesar de que Sergio Pitol y Carlos Monsiváis siempre han recomendado a Elena Poniatowska, nunca había leído nada de la escritora mexicana. Hace un par de semanas comencé Leonora (Seix Barral, 2011); ahora cuando he terminado tengo que decir que es muy buena escritora y esta su última novela es subyugante. El tema es la vida y la obra de Leonora Carrington, una artista inglesa que abarcó las disciplinas de la pintura, escultura, artes gráficas, escritura, dramaturgia y escenografía. Su faceta más conocida fue la pintura que conforma una potente obra surrealista y mística que contó con la rendida admiración de su novio Max Ernst, de Andrè Breton, de galeristas, marchantes y coleccionistas, además de la crítica internacional y del grupo surrealista. Leonora vivió una intensa y larga vida, falleció a los 94 años en la ciudad de México. Cuando en 1939 detuvieron a Ernst y lo encerraron en el campo de concentración nazi de Les Milles, literalmente enloqueció. Después llegó a España y la ingresaron en un famoso y elitista frenopático de Santander -la sombra del padre Carrington era bastante alargada-. Allí sufrió todo tipo de trastornos y fue sometida a tratamientos químicos salvajes hasta que pudo huir a Portugal, donde conoció al que sería su marido, el diplomático mexicano Renato Leduc. Con él se fue a Nueva York y más tarde a México, donde fijó su residencia y conoció a la autora de esta novela. Parece que entonces comenzó su verdadera liberación psíquica al lado de su amiga la pintora española Remedios Varo y de los exiliados europeos. Y más tarde, criando y educando a los dos hijos que tuvo con el fotógrafo Imre Weisz.

Además de una novela biográfica extensamente documentada, escrita en un español precioso y preciso, Leonora es un ejercicio literario de altos vuelos, con momentos de mágica poética y una fidelidad narrativa entregada a la figura de Carrington, pues se deduce que Elena Poniatowska admiraba muchísimo a la artista. Otra de las razones por la que la considero apasionante es el viaje descriptivo a las vanguardias históricas, a sus artistas, teóricos y galeristas. Creo que si cae en vuestras manos no debéis dudar en buscar el momento de leerla, pues es totalmente absorbente y su lectura deja un agradable sabor de boca. Al acabarla he constatado que la locura puede ir perfectamente unida a la búsqueda de la belleza y del conocimiento. Leonora Carrington era un ser libre -solo fue esclava de su angustia- y muy especial: un caballo, como ella misma decía de sí. Su pintura no me atrae nada -el arte y el gusto no tienen nada que ver-, pero entiendo que era una contumaz creadora por encima de todos los avatares de una vida difícil de sobrellevar.

Posdata: 

Hace unos días, noviembre de 2013, le concedieron el Premio Cervantes a Elena Poniatowska.

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