Venecia a tumba abierta

4 Jul

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPorque nacieron o vivieron en Venecia, por expreso deseo o por las caprichosas leyes del azar son cuantiosos los personajes de la alta cultura enterrados en su tierra insuficiente. Una mañana gris que se levantó lluviosa, pareció la mejor para dirigirse a San Michele in Isola, llamada también la isla de los muertos.  Desde la estación de Fundamento Novo el trayecto hasta allí en vaporetto es de solo una parada. La proa enfila lentamente hacia el camposanto diseñado sin alardes por Mario Codussi y amurallado de ladrillos rojos, mientras las nubes bajan envolviendo la laguna. Habría sido muy distinto, y poco apropiado, que este día de los muertos amaneciese con sol. 

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La entrada al cementerio es libre y, porque en Venecia se paga por todo y se paga bien, es una condescendencia del comunale el hecho puntual -no nos acostumbremos- de no cobrar a los visitantes de tumbas ilustres. La arquitectura está presidida por la sobriedad de la primera iglesia renacentista de la ciudad. Al desembarcar, los carteles y planos de mano indican orgullosamente, pero sin detalles, el lugar donde se ubican los nichos de poetas, músicos, estetas…, en definitiva, los amantes y murientes de Venecia. Como todos los cementerios, este de San Michele está distribuido por confesiones religiosas. Así en el Greco -ortodoxo- yacen los rusos, griegos y demás restos procedentes de los aledaños espirituales de la religión hegemónica del Mediterráneo. Entre ellos, Igor Stravinsky y su señora.

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Más allá está la tumba de Sergei Diaghilevdirector de los ballets rusos, descubridor de Nijinsky y amigo de los pintores de la vanguardia histórica, a quienes encargó en más de una ocasión los decorados de sus puestas en escena, entre ellos Picasso, Max Ernst y Miró. Como apropiados exvotos sobre su sepulcro hay algunas zapatillas de ballet llenas de moho y una manzana (Diaghilev era un devorador de manzanas). ¿Qué pensaría el avinagrado director ruso de estas ofrendas terrenales?

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEn la desolada zona Evangélica de la Isla de los muertos está enterrado el poeta, ensayista y Premio Nobel Joseph Brodsky, que aunque murió en Nueva York con el corazón reventado -“Mi corazón también estallará como una bomba”-, su cadáver fue traído hasta San Michele por indicaciones suyas. Porque pasa desapercibida, no encontré su lápida, pero un cultísimo veneciano -Capelli di Maggio- me ha enviado la foto para colgarla en este post. Aunque no podamos leerlo, porque está por detrás, su epitafio dice: Letum non omnia finit, (La muerte no acaba con todas las cosas).

OLYMPUS DIGITAL CAMERAWatermark es el título de un libro de Brodsky que hace años publicó en español Siruela. Es un intenso ensayo de ideas y percepciones que sobre Venecia tuvo el autor. Evocando momentos vividos en la ciudad, o fuera de ella, que interrelaciona con sus pensamientos en una especie de falso vagabundeo mental, pues es un libro sólido toda vez que consideremos sólida a la poesía. Diecisiete inviernos estuvo Brodsky yendo a Venecia y, como él mismo dijo, no iría nunca en verano “aunque me obligaran a punta de pistola”, para evitar la colisión con las manadas de turistas mal vestidos. Prefirió la estación en que la ciudad-narciso se muestra más parecida a lo que realmente es. Anécdotas -pocas-, situaciones -algunas- y pensamientos -todos- son la sustancia de este libro escrito desde la profundidad del que ama Venecia por encima de todo.

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En esta misma zona encuentro, después de rebuscar, la tumba de un viejo antisemita norteamericano, la del poeta Ezra Pound, una de las más preciadas en el circuito de los ridículos buscadores de tumbas con pedigrí. Un papel doblado está medio oculto cerca de la lápida, me abstuve de abrirlo. De sobras es conocido el apoyo de Pound a Mussolini y sus famosas, por repugnantes, arengas radiofónicas de violento carácter antisemita. Pero a la vez que llevaba a cabo esta sucia labor de propaganda fascista escribía sus poemas, lo que le convierte en ejemplo canónico de la ingobernable ambivalencia del ser humano: artista gratísimo, persona non grata. Con la llegada de los aliados lo ingresaron en un manicomio yanqui donde, como decía Brodsky, debería haber aceptado los errores de su vida -con lo que quizá podría haber sido entendido- en lugar de negar la mayor. A su lado, le acompaña  los restos de Olga Rudge, su esposa.

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Entre el marasmo de tumbas, nichos y panteones del sobrepoblado cementerio católico, no encontré la del músico Luigi Nono y otras que anduve buscando, otra vez será. Dando por terminada la visita a San Michele, un entierro hacía su entrada por la puerta principal. La caja iba sobre ruedas y de los siete dolientes, ninguno de luto. La muerte en Venecia ya no es lo mismo que antaño y tampoco queda espacio para ser enterrado: poetas, músicos, filósofos, pintores, estetas, presidentes de clubs de fútbol…  renunciad al deseo de criar malvas aquí.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALas iglesias de la ciudad dan cobijo a obras de arte de las escuelas pictóricas venecianas. Bellini, Tintoretto, Carpaccio…, o ellas misma han sido proyectadas por los arquitectos Canova, Longhena… y otros artistas que han hecho que en este lugar el arte sea inacabable, pues requeriríamos de una vida para poder ver parte de lo que hay. Muchos de ellos murieron aquí, y aquí están enterrados. Como Tintoretto, que tiene una sencilla tumba en la Madonna del Orto, muy cerca de donde se encontraba su taller.

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Tumba de Tintoretto en la Iglesia de la Madonna dell´Orto.

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Tumba de Tiziano diseñada con pocos medios por Longhena en Sta. María dei Frari.

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Aquí está enterrado el arquitecto y escultor Canova ¿Quién dijo masón?

No he buscado la tumba del Barón Corvo ni tampoco datos sobre su enterramiento en Venecia. He elaborado la siniestra fantasía de que, por las noches, su cadáver surge de las profundidades del agua y comienza a navegar torpemente por los pequeños canales de la ciudad de la muerte. Hasta que se acerca a alguna embarcación con la esperanza de que, con un golpe de remo, cualquier gondolero lo vuelva a hundir en el fango un momento antes de que amanezca. Si queréis ver la tumba del disoluto Corvo, finalmente la he encontrado en http://www.findagrave.com/cgi-bin/fg.cgi?page=pv&GRid=4549&PIpi=50562954

 

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3 comentarios to “Venecia a tumba abierta”

  1. Miguel García Vázquez julio 5, 2013 a 1:44 pm #

    Magnífica entrada Luis. Comparto en Facebook, con tu permiso.

    Te dejo algunos versos de Zorrilla:

    ¡Opulenta Venecia, ríe y cantal
    Ríe y canta, señora de los mares,
    Que la risa y la voz cubren el llanto;
    Y mientras roe el tiempo tus pilares,
    Y deslustra la lluvia el áureo manto,
    Risa, y juego, y festines, y cantares…..
    Rueden las horas del dolor en tanto.

    Porque la voz de una orgía
    La voz de un enfermo apaga,,
    Que un suspiro de agonía
    No penetra en un festín.
    Canta, Venecia la bella,
    Para cubrir el crujido
    De tu poder que se estrella,
    Y va rodando a su fin.

    Y finalmente Zorrilla acaba su poema “A Venecia ” con:

    Tu ley sea el placer, ciudad gigante:
    ¡Reír, cantar, beber, corta es la vida!
    Que en un festín espléndido y brillante,
    Duerme el pasado, el porvenir se olvida.

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