Campo de amapolas blancas

26 Abr

20150130_165749Si hay un libro que no me propuse leer gradualmente para posponer el fin de su lectura es Campo de amapolas blancas de Gonzalo Hidalgo Bayal. Una prueba irrefutable es que lo leí de un tirón cuatro veces en un mismo verano. 

En el epílogo de esta nouvelle el escritor Luis Landero dice: ”Noventa y siete páginas. Setenta y ocho, si se restan las hojas de presentación y cortesía. Uno tarda un minuto, quizá algo menos, en leer con atención cada página. Así que la historia se lee en poco más de una hora”. Sin embargo, en poco más de una hora asistimos a la más extrema de las desolaciones, al fracaso irremediable de la existencia. 

Rafael Sánchez Ferlosio le dedicó sus Glosas castellanas de esta manera: “A Gonzalo Hidalgo Bayal, jardinero de la lengua castellana, que al cultivar un campo de amapolas blancas hizo extinguirse las rojas amapolas para que al fin pudieran florecer las amapolas rojas”. Aunque sé que nuestro autor trabajaba dando clases en un instituto de Plasencia, a veces yendo por Madrid he fabulado con que me lo encontraba por la calle, exactamente en la boca de metro de Tribunal. Lo imagino caminando sin prisas, mirando al suelo y con aspecto de querer, por encima de todo, pasar desapercibido, igual que lo hacen sus libros. Esta es la misma sensación -o deseo- que tiempo atrás he experimentado en Dublín con Marianne Faithfull hasta que acabé encontrándomela. Por eso espero ver algún día a Hidalgo Bayal, como quien espera…

Campo de amapolas blancas. Editorial Tusquets, Colección Andanzas, 2008.

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3 comentarios to “Campo de amapolas blancas”

  1. lugalo abril 26, 2013 a 9:06 pm #

    Fantástico Luis, cuánto aprendo siempre que te leo. ¿Para cuando tu libro?

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    • Luis abril 27, 2013 a 11:58 am #

      Gracias Luis por tu comentario. Con respecto al libro por el que preguntas, ayer releyendo a Steiner encontré una perla que dice: “Puede que no haber escrito algún libro haya sido rechazar una nueva oportunidad para fracasar”. Lo que me lleva a Beckett cuando decía: “Inténtalo de nuevo, fracasa otra vez, fracasa mejor” y de Beckett voy a Scott Fitzgerald en su aserto: “Escribo desde la autoridad que me da el fracaso”. Francamente…

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  2. antonio villalobos abril 28, 2013 a 5:35 pm #

    acabo de leer que es jubilado prematuro, así que ya no da clases, ahora escribe solo. Bueno esperamos tu libro, yo también hago las cosas en que creo aunque fracase, y digo lo que pienso aunque me equivoque. A ver si leo Hidalgo Bayal aunque ahora estoy con libropesía.

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